Un día me hablaste de un deseo:
Era al despertarte
Y no sentir el dolor,
Que al levantarte
Sólo existe el amor.
Una tarde me dijiste:
Que todo sería alegría
Si el sufrimiento no existiera,
Que el miedo desaparecería
Cuando la felicidad apareciera.
Una noche me murmuraste:
Que sentías miedo
Por si el día siguiente
No saliera la luz del sol,
Ni la esperanza de una amanecer.
Y te pregunto, ¿por qué no:
Me permites estar a tu lado
Y compartir tus miedos,
Me dejes secarte las lágrimas,
Y acompañarte en tu soledad.
Al despertarte, te susurré que:
Yo te podré currar la herida
Que te dejo la otra,
Ella sólo supo darte dolor,
Sin embargo, yo sí sé darte amor.
Y al dormirte, te diré que:
“Aquí estoy yo,
Abriéndote mi corazón
Llenando tu falta de amor
Cerrando el paso al dolor,
No temas que yo te cuidaré
Solo acéptame.”
Mientras duermes, te confesaré:
Sea tu reina o amiga tuya,
Aquí estaré.
Sea una lágrima o una sonrisa, Didi
Solano
Estaré apoyándote. 21/03/2009
Dedicado a Mariana...
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